diumenge, 9 de setembre del 2007

Oda al tigre

Vosotros, cabrones, desgraciados con alas, mierda de insectos, vais de los más guays de todos los mosquitos con esa especie de disfraz de tigre pero os recuerdo que no medís más de un par de milímetros y las rayas las lleváis al revés. Quiero deciros que me cago en vuestra puta madre y en toda vuestra raza. Especialmente a ti, desgraciado, te aprovechaste de mi, cuando acompañé a Dani al mecánico y me despisté con el tradicional calendario de tías en bolas, pero eso fue un golpe bajo, fue como atacar por la espalda y has echado por el suelo el poco respeto que os tenía a los de vuestra especie. Has metido la pata hasta la ingle y lo vas a lamentar.

Sois muy rastreros, no jugáis limpio, atacáis a cualquier hora del día, sobre todo en las horas de sol, pues no sois tontos y sabéis que los mosquitos autóctonos tienen esas horas reservadas y vais tan a saco que no sabéis esperar turno. Sois unos desesperaos y unos buitres ya que picáis incluso a través de la ropa fina como los calcetines.

Ya os tengo calados, sé cómo actuáis. Os gusta picar en los tobillos i en los riñones. Tengo que decir que sois más listos de lo que creía, pues en los tobillos es una putada ya que el roce con el zapato hace insoportable vuestra picada y en los riñones para joder el buen reposo y descanso tanto en un sofá como en la misma cama. Además jugáis al despiste, hacéis varias pasadas por las orejas para fastidiar al personal y cuando buscamos a la altura de la cabeza ¡zas! por debajo. Lo que decía, rastrero. No sé porqué pero pensé que eráis más nobles.

Pero no voy a quedarme de brazos cruzados, por lo menos voy a putearos con vuestras zonas preciadas. No me cambiaré los calcetines en años y si después de oler los pies aún tenéis ganas, yo no apostaría a que vuestra vida alcance más de 2 segundos. También, si optáis por los riñones, bueno, con la cantidad de alcohol que tengo pensado ingerir, más os vale estar preparados para la resaca, pues sangre os aseguro que no sacaréis.

Para acabar, quiero que sepáis que tengo un currículo bastante extenso con necrológicas de los vuestros, pues soy el primer caso documentado de matar un “tigre”. Me desvirgué cuando acompañé a Suri a casa de su novia para hacer de jardinero y ahí ya empezó vuestro problema. Si es que es oír vuestra mierda de aleteo prepotente y me entran ganas de arrancaros las patas una a una. Cuando oigo a uno de los vuestros en mi habitación no me duermo hasta que no lo mato y me aseguro de que así sea, pues os chafo con la zapatilla y os arrastro vuestro cadáver como un metro para asegurarme de que estáis bien esparcidos. He destrozado las paredes de casa recién pintadas, pero me empieza a gustar el color de vuestra sangre (en realidad mía) por toda la habitación.

No os lo pondré nada fácil, estáis avisados, y si no lo acabáis de pillar, tengo todas las ventanas de mi casa llenas de cadáveres de los vuestros para que sea fácil ver de qué va realmente todo esto.

Un saludo,

Vuestro enemigo.